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07Ago

La diabetes gestacional: el parto y la salud del recién nacido

La diabetes gestacional es la complicación metabólica más frecuente durante el embarazo. Entre 2% y 20% de las embarazadas, presenta este trastorno, el cual es originado por la resistencia a la insulina que se produce a causa de la elevación de las hormonas durante la gestación.

La insulina es una sustancia segregada por el páncreas que permite al organismo convertir los alimentos que consume en energía, la cual almacena en forma de glucosa. Durante el embarazo, la placenta produce hormonas que pasan al torrente sanguíneo y afectan la capacidad del cuerpo para utilizar el azúcar, lo cual es más grave aún más en madres obesas pues las células grasas son altamente resistentes a la insulina.

Cuando esto ocurre las células no logran metabolizar la glucosa ocasionando un aumento de sus niveles en la sangre de la madre.

Esa glucemia elevada pasa al feto a través de la placenta obligándolo a producir mucha insulina, lo cual incrementa su crecimiento, porcentaje de grasa y lo convierte en un recién nacido macrosómico (que pesa más de 4 Kgs al nacer).

Esto complica el parto y generalmente se induce antes de llegar a término o se practica cesárea. Estos neonatos tienen riesgo de hipoglucemia al nacer (bajos niveles de azúcar en la sangre, menores a 50 mg/dl), debido a la insulina alta circulante.

Los bebés cuyas madres han tenido diabetes gestacional tienen también riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 a lo largo de su vida. Para prevenir esto, es fundamental darle lactancia materna exclusiva durante 6 meses, enseñarles  a comer bien e incentivar el deporte.

Las madres pueden tener complicaciones como: elevación de la tensión arterial, pérdida de proteínas a través de la orina y edemas en los miembros inferiores.

Afortunadamente, esta enfermedad puede controlarse bien y la mayoría de las madres tienen bebés sanos. Las mujeres que presentan mayor riesgo de tenerla son: las que tienen sobrepeso antes o durante el embarazo con antecedentes familiares de diabetes tipo 2, que llevan una vida sedentaria y que presentan ovarios poliquísticos.

 

Diagnóstico y tratamiento   

Para diagnosticar la diabetes gestacional, en la semana 24 del embarazo se realiza una prueba de sobrecarga oral con glucosa (75 gramos) y se mide la glucosa en sangre en ayunas a la hora y a las 2 horas. Según los resultados, su médico le indicará la existencia de diabetes gestacional o no.

En estos casos, se indica un tratamiento para mantener un nivel normal de glucosa en la sangre de la madre. Ésta se debe monitorear con el glucómetro antes y dos horas después de cada comida.

La madre debe seguir también un plan de alimentación adecuado y hacer ejercicios 150 minutos por semana.

La alimentación puede ser hipocalórica para perder peso al inicio del embarazo; luego, normocalórica para aumentar lo adecuado (6 a 7 kilos) durante las 39 semanas de gestación. Igualmente se recomienda suplementos de hierro y ácido fólico a las madres.

En caso de que no presente los resultados esperados podría ser necesario tratamiento con insulina.

La diabetes gestacional suele aparecer o se diagnostica por primera vez, alrededor de la semana 24 a 28 de gestación y, al finalizar el embarazo debe volver a la normalidad. Sin embargo, el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro es mayor, por lo que es necesario que tanto la madre como el hijo tengan un seguimiento médico, chequeando la glucemia al menos una vez al año.

Fuente:http://www.panorama.com.ve/bellezaysalud/La-diabetes-gestacional-puede-complicar-el-parto-y-la-salud-del-recien-nacido-20170707-0042.html

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