Controla tu Diabetes
formá parte de
nuestra comunidad!
Sumate!
Suscribite al Newsletter
15Jun

La prevención de la salud ayuda a controlar tu diabetes

La prevención de la salud, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), se refiere a las medidas destinadas no solamente a prevenir la aparición de una enfermedad sino a detener su avance y atenuar sus consecuencias una vez diagnosticada.

Las personas con diabetes sabemos que el cuidado de nuestra salud requiere de nuestra atención cotidiana y constante. Hacernos responsables por nuestra salud implica mejorar nuestro conocimiento de nosotros mismos, informarnos y acudir a los profesionales de la salud para controles y ante complicaciones.

En esta nota te contamos cómo la prevención de la salud ayuda a controlar tu diabetes.

Te puede interesar: Unidos por la diabetes 

Adelantarse y planificar: dos pautas para la prevención de la salud

Existen una serie de pasos que se pueden implementar como medida de reacción frente a un nuevo desafío que se nos plantee. Estos pasos son indicados como buenas prácticas de la prevención de la salud para todas las personas. Esto, porque en realidad el aprendizaje consciente del cuidado de nuestra salud es una responsabilidad de todos, no sólo de los profesionales de la salud y de las personas con diabetes.

Además, la diabetes cambia con el tiempo, demandando nuevas y distintas formas de controlarla. Aprender técnicas de resolución de problemas puede ser una herramienta más que nos sirva para adaptarnos a estos cambios.

Adelantarnos y planificar es útil para actuar frente a nuevas situaciones, minimizando el desequilibrio que puede llegar a generarnos la aparición de un nuevo desafío.

Por otra parte, cuando la experiencia nos confronta con nuestra propia capacidad de resolver problemas, sumamos empoderamiento y seguridad. Aprendemos a manejar mejor las situaciones desafiantes que puedan presentarse a futuro.

Acompañados por nuestro médico de cabecera, aprendemos a medir nuestra glucosa, alimentarnos en forma saludable, sostener la actividad física y tomar la medicación que nos indiquen. El aprendizaje que vamos generando complementa el camino, mejorando mucho nuestra capacidad de cuidarnos a nosotros mismos.

En esto se basa la prevención de la salud.

Buenas prácticas para la prevención de la salud

Si bien depende de cada situación y de nuestra personalidad, podemos distinguir 3 pasos para la prevención de la salud:

Paso 1
Identificación del problema

Puede haber momentos en los que surja una situación de improviso que repercuta en nuestros niveles de glucemia. Aún no pudiendo preverlos, sí se puede detectar las causas que desequilibraron el control de nuestra diabetes, haciéndonos preguntas como: ¿qué cambió en este último tiempo? ¿He comido algo diferente a mi dieta normal? ¿Han habido cambios en la situación familiar, nuevo horario laboral, nueva medicación, etc.?

En caso de poder prever los cambios, como la planificación de un viaje o un encuentro social que cambie la rutina alimenticia, es posible prever los desequilibrios que se generarán y actuar en consecuencia, lo que nos conecta con el siguiente paso.

Paso 2
Buscar soluciones

Dentro de las buenas prácticas de prevención de la salud se encuentran la capacidad de reconocer un problema y buscar distintas formas de resolverlo, basándose en la experiencia propia. Y también en advertir la necesidad de pedir ayuda.

Ante una nueva situación que no sepamos cómo resolver, es importante acudir a nuestro médico de cabecera. Si no podemos comunicarnos con él, hay que acudir a las oficinas de nuestra obra social para pedir contactos alternativos. Y si no contamos con obra social o no nos dan una respuesta que nos ayude, acudir a la salud pública es una buena opción que está siempre a nuestra disposición.

Conversar con nuestra familia o amigos siempre puede servir para considerar distintas alternativas de resolución de un problema.

 

Paso 3
Actuar

Planteadas las distintas alternativas, es momento de elegir qué acción se tomará para resolver el problema. Esta elección debe tomarse en función de lo que se pueda manejar, teniendo en cuenta variables económicas, geográficas e incluso actitudinales.

Es clave asumir que, si tomamos una acción para resolver un problema pero esta acción no funciona, probar con algo distinto es parte del aprendizaje.

Actuar para resolver un problema también demanda paciencia. Por eso, conversar con nuestro médico sobre los tiempos que puede demandar volver a sentirnos bien o las expectativas que debemos tener ayuda a saber si vamos por buen camino o deberíamos acudir a otra alternativa.

 

Como habrás visto, estos consejos no sólo son válidos para la prevención de la salud, sino que pueden servirte para resolver desafíos de otra índole que se presentan en la vida. También para recomendar a familiares o amigos que acudan a vos porque necesitan resolver un problema.

Nos seguimos acompañando.

Compartir
flechavolver a novedades