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Las metas de la alimentación en pacientes con diabetes son:

  • En niños y adolescentes, asegurar un crecimiento y desarrollo normales.
  • Lograr un peso adecuado y mantenerlo.
  • Adaptar la alimentación al régimen de insulina o de drogas orales de cada paciente.
  • Mejorar el control glucémico y la hemoglobina glucosilada (evitar la hiperglucemia).
  • Evitar la hipoglucemia.
  • Controlar los valores de lípidos (colesterol y triglicéridos) y de presión arterial.
  • Prevenir las complicaciones crónicas de la diabetes.

Nutrientes Principales

Los hidratos de carbono constituyen junto con las grasas la fuente principal de energía; los hidratos de carbono transformados en el organismo en glucógeno, se depositan en los músculos y son importantes para la actividad física. Ayudan a controlar el peso, promueven la regularidad intestinal y brindan sensación de saciedad. Además suministran vitaminas del complejo B.

Se clasifican en simples y complejos.

Los hidratos de carbono simples están presentes en el azúcar común y en los productos en los cuales éste es un ingrediente fundamental (dulces, jaleas, miel, golosinas y confituras).

Los hidratos de carbono complejos se encuentran en los cereales y sus derivados (pastas, galletitas, panes, legumbres, frutas y hortalizas). Aportan fibra, vitaminas, minerales y energía. La fibra es un tipo de hidrato de carbono complejo que está presente en los alimentos del reino vegetal: hortalizas, frutas, legumbres, cereales integrales. Una de sus funciones es mantener la función del intestino adecuadamente, facilitando el tránsito y combatiendo la constipación, la otra es contribuir a disminuir las grasas presentes en la sangre, en particular el colesterol.

Las grasas son una importante fuente energética.

Se clasifican en saturadas e insaturadas.

Las grasas saturadas se encuentran en los lácteos enteros, el huevo y las carnes (grasa de origen animal). Su consumo excesivo produce aumento de colesterol e incrementa el riesgo cardiovascular.

Las grasas insaturadas están presentes en los pescados, especialmente los de mar, y en los aceites vegetales. Se caracterizan por disminuir los niveles de colesterol y previenen la enfermedad coronaria.

El organismo utiliza las proteínas principalmente para sintetizar hormonas y enzimas, y para la formación de los músculos, huesos, dientes, sangre, piel, pelo y uñas.

Existen dos tipos de proteínas: completas e incompletas.

La proteínas completas son las que se encuentran en los alimentos de origen animal y que son las llamadas de alto valor biológico porque contienen aminoácidos esenciales, es decir sustancias que ingresan al organismo solo a través de la ingesta de alimentos y que no pueden ser sintetizados por el organismo. Se encuentran en la leche, los quesos, las carnes rojas y blancas y el huevo.

Las proteínas incompletas están presentes en los alimentos de origen vegetal como el arroz, las legumbres, las pastas y el pan entre otros.

Para la alimentación de las personas con diabetes se consideran 5 principios básicos:

1. No imponer regímenes restrictivos.

Las necesidades nutricionales son idénticas a las de las personas sin diabetes. Es difícil sostener por largo tiempo restricciones que generalmente son innecesarias. Proponemos entonces, evitar “prohibir por prohibir” y modificar el concepto de lo “impartido por lo compartido”.

Por lo tanto, las personas con diabetes no necesitan consumir alimentos especiales, sino por el contrario, lo que necesita es aprender a comer alimentos en un orden y proporción determinado, que dependerá de la actividad diaria, de los gustos, de los hábitos y de sus necesidades energéticas.

2. Respetar una alimentación equilibrada que pueda ser compartida por toda la familia.

En especial si el paciente es un niño o un adolescente.

Por tratarse de una enfermedad crónica la alimentación deberá ser suficiente, variada y sabrosa, con inclusión de carbohidratos.

El temor de comer algunos alimentos es habitualmente por falta de información, por lo que el asesoramiento de profesionales especialistas en diabetes es la base para lograr sostener la dieta en el tratamiento crónico.

El mensaje es continuar disfrutando de la comida con la familia, aprendiendo de a poco a comer cada vez mejor, incorporando todos los alimentos de una alimentación saludable y completa.

3. Asegurar un ritmo de comidas lo más regular posible.

Es fundamental respetar las 4 comidas principales: desayuno, almuerzo, merienda y cena, y además incorporar opciones de colaciones “ricas” que brinden placer y no culpa.

Esta recomendación se basa fundamentalmente en la necesidad de distribuir los hidratos de carbono diarios en cada una de las comidas, lo cual se puede conseguir con menúes fijos o con tablas de intercambios de alimentos. Estos sistemas son combinables.

4. Evitar los azúcares de absorción rápida fuera de las comidas.

Los mismos son fuente de variaciones rápidas de la glucemia, por lo que deben ser utilizadas sólo para el tratamiento de las hipoglucemias.

5. Conservar una vida social normal.

Concurrir a reuniones, cumpleaños, cenas festivas, etc., realizando una ingesta liviana o colación antes de ir al evento. Con esta sugerencia se podrá seleccionar el menú ofrecido “sin hambre” y de forma más conveniente y adecuada.

La dieta con distribución de hidratos de carbono diaria, rica en fibra y con bajo contenido en grasas es la recomendación para las personas con diabetes, porque mejora los controles glucémicos y disminuye los valores de colesterol total, LDL y de triglicéridos.

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